Historia del Campo de Maniobras y Tiro del Teleno
El Campo de Maniobras y Tiro de El Teleno es un campo de maniobras del Ejército de Tierra de España situado en el sudoeste de la provincia de León, más concretamente en la comarca de la Maragatería.
El campo tiene una superficie total de 6.100 hectáreas, ocupa buena parte de los términos municipales de Val de San Lorenzo, Santiago Millas, Luyego, Lucillo y Santa Colomba de Somoza, y su comandancia se ubica en el Acuartelamiento Santocildes en Astorga.
Su parcela principal limita al sudoeste con la sierra de El Teleno y al nordeste con el río Duerna. El campo se divide en una zona de caída de proyectiles de 4.350 hectáreas, una zona de maniobra de 1.300 hectáreas y otras 27 pequeñas parcelas que se emplean como zonas de campamento, asentamiento, de tiro, puesto de mando y observatorio. La zona de caída de proyectiles se encuentra en la ladera nordeste de la sierra de El Teleno, separada de los bosques circundantes por cortafuegos. Esta zona permite el tiro con diversas piezas de artillería desde las otras parcelas. La zona de maniobra, contigua a la de caída, permite la ejecución de ejercicios a nivel de compañía y, de forma limitada, de batallón, incluyendo campos de tiro para armas portátiles, lanzagranadas y contracarro.
Historia
Antes de la utilización como campo de tiro, las faldas del monte Teleno y alrededores habían servido como lugar de maniobras militares por parte del ejército de la Segunda República Española. Este uso fue continuado después de la Guerra Civil de manera informal hasta 1963, cuando se firmó un convenio entre el Ministerio de Ejército y los municipios afectados, representados por la Oficina Estatal de Preservación Forestal. En 1981 fue declarado de urgente necesidad para la Defensa y se procedió a la expropiación forzosa de 6.111 ha, prevaleciendo los fines de la Defensa Nacional frente a los de interés forestal.
Las primeras maniobras de las que tenemos noticia, en lo que después sería el Campo de Maniobras y Tiro de El Teleno, son las Maniobras del año 1934 en los Montes de León.
Se conocen también otras maniobras militares en el mismo sitio, en el otoño de 1935, pero de menor importancia por el número de soldados participantes (unos 4.000) y, seguramente, por sus objetivos.
Los Montes de León se encuentran entre las provincias de Zamora, Orense y León, conectando la submeseta norte, el macizo astur-galaico y la cordillera cantábrica.
En la provincia de León ocupan las comarcas del Bierzo, la Cabrera y la Maragatería. Su cumbre más elevada es el Monte Teleno con 2188 m.s.n.m.
Las Maniobras militares de los Montes de León en 1934
Se cree que el gobierno de la segunda república preveía el estallido de un movimiento revolucionario en Asturias, como así ocurrió, y como habían tenido lugar en 1932 y 1933 otras maniobras militares en terrenos llanos y fangosos, el Ministerio de la Guerra, en julio de 1934, se decantó por los terrenos de los Montes de León, como zona montañosa y agreste parecida a la asturiana, para realizar unas maniobras militares. Parece que también la elección de éstos se debió a la insistencia del general de brigada Toribio Martínez Cabrera, que era maragato, de Andiñuela, y ocupaba el puesto de director de la Escuela Superior de Guerra.
En cualquier caso las maniobras militares más importantes antes del golpe de estado de 1936 tuvieron lugar desde el 22 de septiembre hasta el 2 de octubre.
Según la Memoria de estas maniobras, que se pueden consultar en la biblioteca digital de la Junta de Castilla y León, el tema al que había de ajustarse el desarrollo suponía que un ejército, con determinadas unidades, había logrado desembarcar en las costas de Galicia, avanzando hacia el centro de la Península; y otro ejército, para oponerse a ese avance, organizaría rápidamente unos contingentes, con la misión de contener al enemigo hasta que pudiera desarrollar la ofensiva, impidiéndole el paso de la cuenca del Sil a la del Duero.
Las maniobras militares fueron dirigidas por el Inspector del Ejército, general Eduardo López de Ochoa, y participaron en ellas más de 20.000 hombres provenientes de La Coruña, Segovia, Madrid, Valladolid, Palencia y Burgos.
El general López Ochoa (5.º por la izda.), director general de las maniobras, con el general Franco (2.º por la izda) y otros generales españoles y algunos extranjeros que asisten a las operaciones.
La tropa se desplazó en numerosos trenes hasta la estación de Astorga, y por distintas carreteras la Intendencia y la Artillería. Además, se niveló una finca cercana a La Bañeza para permitir el aterrizaje de aviones de la base aérea de La Virgen del Camino de León.
Vista general del campamento de artillería pesada en Poibueno
Tal cantidad de soldados, además de los caballos, vehículos motorizados, y carros de combate, y sus movimientos por la zona durante el tiempo que duraron las maniobras tuvieron gran impacto en todos los núcleos de población donde se asentaron, además de en las zonas de la línea de fuego que quedaba entre La Bañeza, Astorga y Ponferrada.
Hay que tener en cuenta que Astorga, con 8243 habitantes, La Bañeza, con 4634, y Destriana con 1804, (INE, censo de 1930) vieron casi duplicada su población.
Un batallón del 14 Ligero de Artillería en el desfiladero de Matavenero
Tanto el ministro de la Guerra, Diego Hidalgo Durán, como el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora visitaron la ciudad de Astorga, y junto con su alcalde, Miguel Carro, recibieron a los informadores nacionales allí desplazados así como a los observadores militares venidos de Portugal, México, Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos.
El 2 de octubre se dieron por finalizadas las maniobras militares en los Montes de León.
El presidente Niceto Alcalá Zamora junto al alcalde de Astorga, Miguel Carro Verdejo
Historia de una lucha: las expropiaciones de 1981
Después de la Guerra Civil, el uso del monte Teleno y sus estribaciones para ejercicios de la Artillería fue continuo y de manera informal hasta 1963, cuando se firmó un convenio entre el Ministerio del Ejército y los municipios afectados, representados por la Oficina Estatal de Preservación Forestal.
A principios de la década de 1980, el Ministerio de Defensa planteó ampliar el CMT El Teleno en el marco de las negociaciones de España para su ingreso en la OTAN. Y en este contexto, en 1981 el gobierno de España lo declaró de urgente necesidad para la Defensa y procedió a la expropiación forzosa de 6111 hectáreas, estableciendo el precio de 16 pesetas el metro cuadrado y haciendo prevalecer los fines de la Defensa Nacional frente a los de interés forestal. Las expropiaciones fueron anunciadas en el Boletín Oficial del Estado del 23 de febrero de 1981.
De los terrenos expropiados, 5500 hectáreas corresponden a la zona de caída de proyectiles, de las cuales 1300 hectáreas pertenecen a Priaranza, 1300 a Quintanilla de Somoza, 1150 a Filiel y 1800 a Boisán. El resto de la superficie militar son 700 hectáreas, distribuidas en 23 parcelas militarizadas. Las expropiaciones afectaron a 200 hectáreas de pastos, 1200 de prados, 3000 aprovechables para la ganadería y las 17000 restantes se extienden por pinares y monte bajo de zonas protegidas por el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). Comparativamente, campo de tiro ocupa 61 Km2 de los más de 500 Km2 totales de la comarca de Maragatería.
A partir de febrero de 1981 comenzó la movilización de la población en contra de las expropiaciones forzosas por la difícil, por no decir imposible, convivencia entre el único campo de tiro de España que tiene poblaciones en su interior y los vecinos y vecinas de los 14 pueblos afectados por los ejercicios de tiro con fuego real. La oposición, continuada en el tiempo hasta la actualidad, la han liderado diferentes asociaciones y plataformas.
Los profesores Pablo Alonso González y Alfredo Macías Vázquez relatan en el artículo ‘Bombardeando patrimonio en el Campo de Tiro Militar de El Teleno (León): de la sublimación de la naturaleza a la construcción social del patrimonio cultural’ (revista ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, marzo-abril 2014), que las primeras en organizarse fueron las juntas vecinales al crear una plataforma para luchar contra la expropiación, que nunca fue reconocida por el gobierno de la UCD. La movilización de las juntas vecinales contrastó con la posición de empresarios y el alcalde de Astorga, Luis González Pérez (UCD), que “apoyaron la expropiación argumentando que traería beneficios para la zona, asumiendo la posición oficial que consideraba la Maragatería un erial y las condiciones de vida de sus gentes, como primitivas y subdesarrolladas”, indican los profesores Alonso y Macías.
Sin embargo, la resistencia no había hecho más que empezar. En el mes de agosto, concretamente el día 30, una manifestación contra las expropiaciones, con asistencia de más de 3000 personas, recorre las calles de Astorga. Dos semanas después, el 11 de septiembre, la mayoría de los alcaldes de los municipios afectados dimitieron.
La resistencia por parte de los pueblos se mantuvo en todos los sectores de la población: los vecinos y vecinas expropiadas no acudieron a firmar las actas de expropiación; ningún representante de las juntas vecinales, salvo Murias de Rechivaldo, presentó en tiempo y forma reclamaciones ante la Oficina de Información del Ejército; una parte de la ciudadanía amenazó con retirar sus ahorros de los bancos astorganos como medida de presión contra la falta de apoyo de la ciudad, cuya vida económica depende de las comarcas próximas.
Desde el mundo de la educación y la cultura se presionaba con artículos en los medios de comunicación, el caso más destacado fue el del profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Tomás Pollán, con raíces en Valdespino de Somoza, que por una serie de artículos titulada ‘Allanamiento de morada’, publicada en el periódico local El Faro Astorgano, fue procesado, condenado y posteriormente absuelto por la Audiencia Provincial de León en julio de 1982.
Finalmente, en junio de 1982, el Estado comenzó a hacer el Pago del Depósito Previo a las Expropiaciones. A partir de este momento, la lucha contra el campo de tiro dejaron de asumirla los pueblos maragatos, rendidos ante la evidencia de que la zona había sido comprada, y la continuaron grupos ecologistas, objetores de conciencia al armamentismo, asociaciones culturales y vecinales de la provincia.
Los profesores Alonso y Macías aseguran que “tanto la ciudad de Astorga como el resto de instituciones dejaron solos a los pueblos maragatos en su causa. A partir de entonces, distintas administraciones emplearían ‘estrategias de contención’ para gestionar el descontento de los maragatos”. Una de ellas fue “la creación de planes de desarrollo basados en la retórica de la sostenibilidad y el crecimiento endógeno: primero la Oficina de Promoción Regional y ya en los 90 el Grupo de Acción Local de financiación europea ‘Montañas del Teleno’ para promover el desarrollo del turismo rural en varias comarcas, incluyendo Maragatería. Paradójicamente, ambos proyectos parecían pasar por alto los evidentes efectos disuasorios del campo de tiro para el turista”, concluyen los profesores.
En 1985, la organización ecologista AEDENAT compró y restauró una casa en Quintanilla de Somoza, en pleno radio de acción del campo de tiro. Es la Casa por la Paz, símbolo de la resistencia pacifista contra el campo de tiro. Sirve como base de los distintos movimientos que trabajan para impulsar un foro alternativo que potencie cultural, económica y socialmente a la comarca maragata.
La imposible convivencia de la población con el fuego real
La historia del CMT El Teleno es la historia de la difícil convivencia entre las prácticas militares con fuego real y el día a día de la población que habita la comarca de Maragatería. En 1977, murió Fernando de la Fuente, herrero de Luyego de Somoza al manipular material del campo de tiro y ocho años después, en 1985, Pedro Cornejo Alonso, de 15 años, resulta malherido al manipular un proyectil en Priaranza de la Valduerna, muriendo como consecuencia de las heridas un mes después.
A las peleas y fricciones entre militares y vecinos en los bares, hay que sumar la caída de proyectiles fuera de la zona de caída o cerca de poblaciones, como la explosión ocurrida el 11 de marzo de 1999 a la altura de Boisán a poca distancia de un autobús que transportaba escolares, mientras numerosas personas realizaban labores agrícolas y ganaderas; los fallos en las mediciones han provocado situaciones peligrosas como el proyectil que cayó al otro lado del Teleno, en la comarca de Cabrera, en Corporales, que mató a una vaca que pastaba a escasos metros de su dueña.
A las fricciones entre militares y vecinos hay que sumar la caída de proyectiles fuera de la zona de caída o cerca de poblaciones, como la explosión ocurrida el 11 de marzo de 1999 a la altura de Boisán mientras numerosas personas realizaban labores agrícolas y ganaderas.
Ante esta situación insostenible para la población que vive en el interior de este campo de tiro discontinuo, en 2005, el Ministerio de Defensa y los ayuntamientos de Maragatería acuerdan el cierre para las maniobras de tiro con fuego real de cinco de los diez asentamientos del recinto militar de El Teleno, lo que, en la práctica, supuso el cese del tiro por encima de los pueblos ubicados en su interior.
Entre las consecuencias más devastadoras destacan numerosos incendios provocados por los ejercicios con fuego real, que acaban sobrepasando los límites de la superficie militar y han arrasado miles y miles de hectáreas. De todos los incendios ocurridos en estas dos décadas, siete han sido Grandes Incendios Forestales (GIF), ocurrieron en 1982, 1994, 1997, 1998, 2005, 2021 y 2022. La existencia del campo de tiro es un constante peligro para la comarca maragata ya que en los incendios devastadores del verano de 2025 se temió que las llamas entraran dentro de la instalación y no fuera posible su extinción por ser un vertedero de munición, en algunos casos sin explotar, que impide la intervención de los servicios de extinción por la peligrosidad que entraña.
Uno de los incendios más devastadores fue el de 1998. El 13 de septiembre se produce un incendio en el Campo de Tiro y en la sierra de Tabuyo, con 4.800 hectáreas quemadas (2.000 en el campo de tiro), fue un desastre ecológico de primera magnitud, ya que además del impacto ambiental, deja a varios pueblos sin el sustento económico y la cohesión social que el pinar representaba. Al menos en 80 años el monte no estará como antes del incendio. El Cuartel General de la Región Militar Noroeste, con base en A Coruña, reconocía en un comunicado, un día después de iniciarse, la autoría del incendio durante unas maniobras con misiles de un batallón del regimiento de infantería Príncipe 3. Lo achacó a la explosión de dos misiles Milán y a las llamas surgidas donde cayeron. Unas pudieron ser sofocadas sin dificultades, pero otras cruzaron un cortafuegos y se adentraron, debido al viento, en el monte de Tabuyo, en el que hay importantes especies vegetales y animales.
Después de la catástrofe del incendio de Tabuyo, varios ayuntamientos de la zona y la Diputación Provincial de León pidieron el desmantelamiento del Campo de Tiro. La moción salió adelante en la institución provincial con los 14 votos favorables de PSOE, IU y UPL (Unión del Pueblo Leonés) contra los 13 del PP. El 23 de septiembre compareció el ministro de Defensa ante las Cortes y afirmó que el campo de tiro no se iba a desmantelar y que el incendio se desencadenó por la existencia de vientos de más de 150 km/h.
En noviembre de 2004, el Tribunal Militar Central absolvió a los dos militares imputados en el incendio del pinar de Tabuyo, el coronel jefe del Regimiento de Infantería Ligera Aerotransportable Príncipe número 3 y un teniente coronel jefe del Batallón Toledo adscrito al primero, de un delito contra la eficacia en el servicio en su modalidad de imprudencia en acto de servicio de armas con resultado de daños. Sin embargo, el fallo reconoció como causa del fuego “el impacto del proyectil en la zona del campo de tiro, a la que no era posible acceder para su extinción inicial”.
La acusación particular, encabezada por el Ayuntamiento de Luyego de Somoza y la Junta de Castilla y León, tenía como principal argumento un informe de valoración de daños elaborado por la Universidad de Valladolid. Solicitaba para los mandos militares acusados seis meses de prisión por considerar que despreciaron las condiciones del terreno y climatológicas existentes el 13 de septiembre de 1998.
Una vez apagados los incendios las consecuencias en las poblaciones no desparecen. Las cenizas contaminan los ríos y acuíferos de los que se abastecen poblaciones como Priarana y Luyego, cuyas captaciones se encuentran dentro del campo de tiro.
A pesar de todo ello, el Ministerio de Defensa solicitó e, incomprensiblemente, obtuvo la certificación ISO 14001 de calidad medioambiental por parte de AENOR en 2004.